Por qué un perro rabioso me hizo ganar mis primeros 12.000€ con la escritura.

No es que hiciera un relato sobre los perros y la rabia, no.

 Sino que me salté ilegalmente una tapia, me persiguió un perro rabioso y me mordió.

Pero déjame que te lo explique, porque contado así suena raro.

Mira…

Yo por aquel entonces tenía una amiga que se llamaba Rocío, y no era de Almonte, era de Cartagena.

A Rocío había dos cosas que le gustaban más que nada en el mundo: las películas sobre muertos vivientes y la espuma de los cappuccino (¿Tú no odias que se te meta en la nariz? Yo sí). 

Estarás pensando que no sabes por dónde voy, pero mira, te lo voy a explicar.

Rocío era muy obcecada, como yo también lo soy, y cuando se enteró de que reponían La noche de los muertos vivientes en un cine de verano de las afueras no había manera posible de convencerla de que aquello estaba demasiado lejos para ir andando.

¿A que te está figurando que atravesamos un descampado, cortamos saltando una tapia y..? Pues no pasó nada de eso.

La llevé en coche, faltaría más, y mientras ella me abandonaba en el aparcamiento porque tenía una necesidad irrefrenable (ahora sí) de tomarse un cappuccino, yo me salté una tapia para no tener que andar los treinta y cinco metros que me separaban de la taquilla, y me mordió un perro rabioso.

¡Ea!, ya te lo he contado.

Pero te estarás preguntando por qué este hecho intrascendente me hizo ganar mis primeros 12.000€ con la escritura de ficción.

Mira, te soy sincero. Soy un poco hipocondriaco, y aunque me pusieron la antirrábica inmediatamente (no sabes cómo duele), yo estaba convencido de que iba a morir.

Totalmente convencido.

Tenías que verme, parecía la abuela de Caperucita, tirado en la cama sobre almohadones. Así que decidí ordenar mi vida. Una especie de últimas voluntades.

Y en aquel momento tenía una de tantas novelas escritas y nunca publicadas en el cajón, decidí mandarla a una agente literaria que encontré en Internet, a Sandra Bruna, a ella le encantó, se la vendió a lo que entonces era Ediciones Santillana y que hoy es Penguin Random House, y me dieron un adelanto de 12.000€.

12.000 pavos para un escritor desconocido como era yo.

Si no me hubiera mordido ese perro jamás habría mandado la novela y posiblemente ahora mismo seguiría escribiendo para mí mismo y trabajando de contable.

Eso fue en 2008, y al día de hoy vivo de la escritura. Sí, mes a mes, como una buena nómina.

Sé cómo hacerlo, tengo los conocimientos y lo practico, y eso es lo que te enseño a hacer en este curso, que tiene un precio de 147€, pero que vale tanto como tu libertad financiera: conseguir que tu trabajo, el que pague tus facturas, sea la escritura de ficción. 

Si quieres saber más, pulsa el botón azul. Si no te apetece, también está bien.

¡Abrazos!